[OPINIÓN] Sergio Sepulveda “A Europa con amor”

[OPINIÓN] Sergio Sepulveda “A Europa con amor”

Ayer, en Internet, leí una situación de que una apoderada se quejaba contra un profesor porque él no solucionó un problema de conectividad de su hijo para enfrentar el proceso de clases en línea; pero, por lo visto, ella nunca siguió un canal de comunicación formal y su hijo no ha demostrado interés por las clases.

Lo anterior, se puede replicar en las relaciones entre los Estados y que por problemas de comunicación o de interés, se alteren. Por ello, resulta preocupante el anuncio que hizo Cancillería de querer cerrar sedes diplomáticas en Europa aduciendo una sobre representación.

Las relaciones internacionales han sido estudiadas desde la antigüedad, tomando como ejemplo a Tucídides, que en su obra explica el rol de la diplomacia como motor de los vínculos entre las polis, logrando la paz o la guerra según las circunstancias, de ello han pasado 2.500 años.

Hoy, al hablar de relaciones con Europa, no es sólo lazos comunes, sino también ver el esfuerzo de nuestros Padres de la Patria y sus sucesores de forjar una política exterior para apoyar el desarrollo de Chile, de ser un país ignoto a una potencia regional (con bemoles) con esfuerzos titánicos, como fue abrir la primera Legación en Londres o el trabajo de Alberto Blest Gana como embajador en Francia, que llevo el nombre de Chile por toda Europa como símbolo de inclusión en la economía en los tiempos modernos y, por otro lado, se sumaba la integración a los grandes centros dinámicos y los símbolos del progreso, como también de seguridad para nuestra posición internacional. Entonces, mantener buena relaciones con los europeos fue uno de nuestros pilares de la política exterior en gran parte de nuestra historia, independiente del signo político que gobernase el país.

En el periodo militar, hubo distancia en las relaciones a nivel político por parte de los miembros de la hoy Unión Europea; desde lo económico, los vínculos se mantuvieron mas allá del estilo pretoriano ideológico que tuvo el régimen para actuar con pragmatismo, el cual le valió mirar hacia el Asia-Pacífico e, incluso, parte de África, iniciando la apertura comercial, exitosa en las últimas cuatro décadas.

Dentro de ese éxito, hace casi 20 años se firmó un histórico Acuerdo de Asociación con la UE, lo cual me permite afirmar que cerrar o disminuir representaciones en el bloque, es un error garrafal, teniendo en cuenta que para ciertos temas, se necesita necesariamente un gran consenso entre los estados miembros y, por ello, necesitamos aglutinar y no reducir apoyos para nuestra causa. Además, los vínculos con Dinamarca, Grecia y Rumania no son nuevos; datan de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, con la firma de tratados de Amistad para iniciar justamente lazos diplomáticos que en vez de ser reforzados, son aminorados sin tener en cuenta una proyección estratégica.