[OPINIÓN] Mauricio Rondanelli: “Respiro”

[OPINIÓN] Mauricio Rondanelli: “Respiro”

Seguimos avanzando en el conocimiento de esta pandemia en la medida que este se construye día a día. Sabemos que nos tocará vivir en un mundo distinto al de antes, pero nadie sabe cómo lo haremos y lo cierto es que deberemos hacer frente a las consecuencias de este suceso.

De entre muchas, la preocupación por la reanimación de la economía (por cierto, entendible) va de la mano con la preocupación por nuestro ambiente (por cierto, urgente). No deja de ser significativo el hecho de que este momento que vive hoy el mundo ha permitido visualizar cambios en nuestro entorno; sabemos de hechos que nos sorprenden, que no habíamos vivido, o bien, que no recordábamos desde hace mucho y algunos vemos en ello una señal que deseamos interpretar como un signo claro de que el ambiente “respira” con menor dificultad que antes. Carreteras más vacías, transatlánticos de turismo aparcados en los muelles del planeta, menos aviones surcando la tropósfera de la Tierra y la disminución (o cese) de la actividad intensiva industrial parece ser nos están devolviendo hechos y escenas aparentemente olvidadas o simplemente imposibles de imaginar; la cordillera del Himalaya nevada visible desde Punjab y Jalandhar, en el norte de la India, como no se veía en décadas; Santiago de Chile observa hace semanas una cordillera andina también nevada; un gran número de animales ha aparecido en las calles, patios, praderas, playas y costas de las grandes urbes; ciudades con altos índices históricos de contaminación con cielos más limpios, Beijing, Nueva Delhi, Ciudad de México, Buenos Aires y, en nuestra propia realidad, Osorno, Temuco, Los Ángeles. Y aunque todo esto sea sólo un cambio temporal, muchos queremos pensar que este sólo respiro que se dio la Tierra marca un hito que nos hace volver con más energía y convicción sobre lo imprescindible de velar por nuestro ambiente.

El regreso no puede ser a costa de sacrificar, una vez más, al medio natural y sus recursos, por eso, es vital el compromiso de los Estados con los acuerdos internacionales sobre el ambiente concertados y firmados, y en donde la responsabilidad de la ciudadanía para que esto ocurra es vital, por cuanto es su derecho legítimo el de vivir en un ambiente de sostenibilidad. Quizás sea sólo temporal este respiro del planeta, pero ciertamente, marcará un antes y un después en la historia reciente de la Tierra.