[OPINIÓN] Verónica Delgado: El Pacto verde Europeo y una nueva Ley del Clima para Europa

[OPINIÓN] Verónica Delgado: El Pacto verde Europeo y una nueva Ley del Clima para Europa

Al estar Chile discutiendo en el Congreso Nacional su ley de cambio climático y ad portas de un nuevo pacto constitucional, es interesante destacar que en noviembre del 2019, la Comisión Europea adoptó el Pacto Verde Europeo, una nueva “hoja de ruta”, una propuesta ambiciosa, que invita a una “transformación” del modelo económico con medidas concretas para reducir la contaminación, avanzar a una economía limpia y circular, detener el cambio climático, revertir la pérdida de biodiversidad y crear nuevas oportunidades económicas. Se explica cómo garantizar una transición justa e integradora, de la mano de la ciencia, y concentrando los esfuerzos especialmente en transporte, energía, agricultura e industria. Describe las inversiones necesarias y los instrumentos de financiación disponibles. Seguramente las proyecciones entregadas cambiarán por los efectos de la pandemia, pero este año se presentará una Estrategia de Financiación Ecológica para el sector privado, que podrá ser un modelo interesante a seguir.

Fruto específico de este pacto, en el mes de marzo recién pasado, se presentó el borrador de la «Ley del Clima Europea», que fija la meta de lograr emisiones con balance cero a mitad de siglo e incluye compromisos intermedios para el 2030, así como revisiones sucesivas cada cinco años.

Se trata de una norma vinculante y directamente aplicable a todos los estados miembros, con un objetivo común, aunque no específicos para cada uno de ellos individualmente considerado. Esta ley revolucionará el derecho climático mundial, pues implica revisar todo el régimen jurídico que hoy se aplica, como la Directiva para el comercio de derechos de emisión, el Reglamento sobre el uso y el cambio de uso de la tierra y la silvicultura, la Directiva sobre eficiencia energética y la de energías renovables, etc.

Se proyecta que su aprobación no será fácil, por la presión de los sectores económicos y países renuentes a autoimponerse límites más ambiciosos y, en el otro extremo, por los ecologistas, para quienes el texto ignora objetivos concretos al 2030 y basa su estrategia en la captura tecnológica de carbono más que en una reducción drástica de las emisiones. Afortunadamente, varios líderes ya trabajan en la mejora del texto.

Necesitamos, con urgencia, decirle adiós a la era de los combustibles fósiles y, en este sentido, se agradece el liderazgo europeo en este afán. Esperamos que Chile siga el mismo camino.

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