[OPINIÓN] Sergio Sepulveda: De pestes y “Apestados”

[OPINIÓN] Sergio Sepulveda: De pestes y “Apestados”

En estos días de aislamiento, un alumno del colegio me escribió que “estaba apestado”, le pregunté si tenía peste, “No profe, estoy aburrido” respondió. Yo le dije que eso era nada, porque la historia ha mostrado que los apestados han sido otros que les toco vivir verdaderas mortandades. El niño dijo: “¿En serio Profe?, fíjese que no lo había pensado, pero ¿puede darme un ejemplo?”.

Para responder esa inquietud, la historia permite recordar no sólo “fechas y oprimidos”, también diversos acontecimientos de los cuales podemos sacar lecciones y me remontaré a uno que provocó la ruina de un polo de desarrollo de su tiempo: la Peste de Atenas el 429 a.C.

Atenas fue una polis cuyo legado fue el sistema democrático; sin embargo, para ello debió sortear diversas formas de gobierno, desde monarquías y tiranías; e incluso las Guerras Médicas contra los persas. Estos acontecimientos en el largo plazo fueron dotando a Atenas de un prestigio, el cual permitió que fuese el faro del mundo griego en el siglo V a.C., con una riqueza y poderío militar sustentada en la Liga de Delos.

La rivalidad con Esparta provocó la Guerra del Peloponeso el año 431 a.C. y con ello, el declive ateniense, pero sumando otro factor: La Peste (posiblemente la fiebre tifoidea), traída por los barcos que llegaban al puerto de El Pireo, hizo mucho más estragos que la guerra misma dentro de los muros que protegían a Atenas. No sólo hubo muertos, también hubo crisis moral y de las elites. La peste se llevo al otro mundo a Pericles y, con ello, el esplendor ateniense. Esto permitió que frente a la sabiduría, surgieran aquellos que apelaban a los más bajos instintos. En efecto, surgió el demagogo, tal como Cleón o el peor que fue Alcibíades y sirvió a los espartanos; finalizando con los “Treinta tiranos”.

Hoy, el Covid-19 no ha causado gran mortandad en nuestra patria, pero si un efecto económico y social; que en parte fue originado con los sucesos violentos de octubre y para evitar que terminemos como los atenienses que en los momentos difíciles renegaron de Pericles, nosotros debemos tener la lucidez de defender las virtudes y logros de nuestro sistema político, si no, nuevamente resucitaran los Cleón o los Alcibíades, que con malas decisiones o vendiéndose al enemigo nos llevaran a la ruina. Para evitar esto, debemos curarnos de la peste de la violencia política que apoyan algunos, la irresponsabilidad, la demagogia y el relativismo moral que brota y nos está llevando a un paso de acabar como los atenienses, apestados y no precisamente como el alumno.

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