[OPINIÓN] Antonio Estella: En busca de la confianza perdida

[OPINIÓN] Antonio Estella: En busca de la confianza perdida

Los datos que publica el Latinobarómetro anualmente no dejan lugar a la duda: América Latina está sufriendo una auténtica crisis de confianza, tanto desde un punto de vista general como desde un punto de vista institucional. Y Chile no es una excepción ante este tsunami de desconfianza. Por empezar con los datos de confianza general, en 2018, solamente un 14% de los latinoamericanos decía que tenía confianza, frente a un 82% que decía que tenía una actitud de desconfianza. Por su parte, si nos fijamos en los datos de confianza institucional en los tres poderes que forman la triada de la división de poderes, los datos no son mucho más esperanzadores. Con respecto al legislativo, tan sólo un 20% de los latinoamericanos confían en esta institución, frente a un 75% que no lo hace. En lo que se refiere al ejecutivo, solamente un 22% confía en este poder, mientras que, de nuevo, un abultado 75% desconfía del ejecutivo. Finalmente, en lo que se refiere al poder judicial, un 24% dice que confía en esta institución, frente a un 71% que dice desconfiar de ella. El mensaje es claro: los latinoamericanos no confían en las tres instituciones constitucionales básicas que conforman cualquier sistema político democrático.

¿Sigue Chile esta tendencia? Sí, la sigue. Con respecto a la confianza general, tan sólo un 15% de los chilenos dicen tener confianza, frente a un elevado 82% que dice carecer de ella. Con respecto a los datos de confianza institucional, solamente un 19% de los chilenos encuestados confía en el poder legislativo, frente a un 76% que dice desconfiar de esta institución. En relación con el ejecutivo, los datos mejoran en alguna medida para Chile: un 38% dice confiar en el gobierno, frente a un 57% que dice desconfiar de él. Y, finalmente, en lo que se refiere al poder judicial, de nuevo nos encontramos con cifras altas: solamente un 27% confía en los Tribunales de Justicia, frente a casi un 70% que desconfía de ellos. Ante estos datos, es importante preguntarse si una democracia es compatible con unos niveles de desconfianza institucional tan elevados. La respuesta ya la saben ustedes: no, no es posible. Urge por tanto adoptar medidas que vuelvan a reconciliar a la gente con sus instituciones.

Puedes revisar esta columna aquí