[OPINIÓN] Paulina Astroza: Brexit: perdiendo el control

[OPINIÓN] Paulina Astroza: Brexit: perdiendo el control

El Brexit más parece a estas alturas el día de la Marmota que el momento decisivo más importante para el Reino Unido desde el término de la II Guerra Mundial. Los partidarios de la salida de la Unión Europea les prometieron durante la campaña del referéndum que, de ganar, volverían a tomar el control (“take back control”).

Lo que estamos observando en los ya casi tres años desde que se votó el abandono del bloque es justamente la pérdida de control y el riesgo de una salida abrupta y catastrófica. Theresa May ya no controla ni a sus propias huestes dentro del Partido Conservador. Si bien salvó en enero un voto de no confianza dentro de los Tories, la verdad es que ni siquiera ha podido alinearlos para votar a favor de su acuerdo de salida con la UE. Ha perdido también el control dentro de su propio gobierno.

Desde que asumió las renuncias se han hecho cada día más comunes. Récord de dimisiones y amenazadas dentro de su gabinete. Tampoco tiene el control de lo que pasa en el Parlamento. La Cámara de los Comunes votó el jueves pasado de manera negativa 8 iniciativas que los parlamentarios presentaron como alternativas al plan de May. 8 “noes” vinieron a coronarse con el rechazo el viernes –por tercera vez- del acuerdo al que había llegado May con la UE para una salida ordenada del club europeo. A esto se suma que el Parlamento británico aprobó una iniciativa que le permite tomar ellos el control de las negociaciones con sus socios europeos.

Esta aprobación no es vinculante, pero el mensaje político no deja por eso de sonar fuerte en las Islas Británicas. La disputa entre Gobierno y Parlamento ha sido evidente y a medida que se acerca el plazo de salida esta lucha se ha vuelto cada día más encarnizada. Tampoco el líder de los laboristas lo tiene fácil. 9 parlamentarios de sus filas –y 3 del Partido Conservador- abandonaron el partido en rechazo por la posición de Jeremy Corbyn frente al Brexit.

Voces se han alzado incluso planteando que es ya el momento que el Reino Unido se dote de una Constitución escrita que regle situaciones críticas como la que están actualmente viviendo. Con una sociedad cada día más polarizada, sin mayoría para nada –ni para Brexit duro, blando, sin acuerdo, segundo referéndum, revocación ni elecciones anticipadas- y el reloj europeo avanzando dramáticamente, el control es lo que menos ha recuperado UK.

Cuando las decisiones políticas se toman en función de falsas expectativas y mentiras, los resultados saltan a la vista.

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